Las Bolsas sufrieron ruedas negras en un contagio global no previsto ni por los osos -usualmente bajistas- y los escenarios fatales que no se dieron en 2009 aparecieron en la primavera del Hemisferio Norte. La crisis de Grecia puso a prueba el funcionamiento de la Unión Europea. La deuda corta a honrar es un monto menor al auxilio veloz para México entre la navidad y año nuevo de 1995, cuando Europa también apoyó. La caída del euro en un 10% -desde enero- plantea su sostenibilidad, mientras el dólar comenzaba a recuperarse y los países del BRIC -Brasil, Rusia, India y China- en su última reunión trataron sobre una nueva moneda global. La teoría del los mercados eficientes no puede explicar este nuevo crack. Hubo una restauración de la confianza por un optimismo que llevó varios activos a un nivel absurdo. Es poco lo que puede preverse cuando es tan repentina la aparición del miedo en los inversores por su percepción de la realidad. El derrumbe en el valor de los activos en las Bolsas fue billonario. En la Bolsa de Londres ayer el azúcar crudo tocó piso en 14 meses y el blanco cae 40% en el año. No tanto mirar afuera: ya llegan los balances locales y el canje de deuda va para una tasa de dos dígitos.